jueves, 27 de febrero de 2014

Prólogo

Martes, 1 de febrero de 1999…
Mamá corrió en búsqueda de la cámara como si su vida dependiera de ella, apartando con brusquedad a una pareja que pasaba cerca de la puerta. Si bien papá le había recomendado que la llevara con ella, lo ignoró. Como siempre.
Me carcajeé fuertemente en cuanto desapareció de mi vista. Ella se había esforzado todo el día por ser una excelente anfitriona y no una mujer que vivía pensando en su trabajo, así que, no se parecía en nada a mi verdadera mamá. La ejecutiva de traje negro o gris y con  el cabello bien atado, sino más bien una ama de casa desesperada por un respiro.
Mi hermana mayor, Gemma, no pareció encontrar la situación igual de graciosa que yo, por lo que me dio un codazo en las costillas para que me callara. Lástima, porque eso no iba a suceder. No en el día de mi cumpleaños, cuando tenía permitido cualquier cosa.
Llamé a uno de mis mejores amigos, quien estaba comiendo todo lo que tenía frente a sus ojos, y dije: —Niall, mi hermana dice que como sigas comiendo así en algún momento vas a…—Miré a los lados, como si cuidaba de que no nos vieran y le hice una seña para que se acercara más.
— ¿Qué? —Preguntó al ver que no respondía.
—Ella solo dijo que… ¡Pum! —Hice un gesto con mis manos y sonidos exagerados de explosión, divirtiéndome mientras veía sus ojos azules abrirse más y más­— ¡Que explotarías, hermano!
Tuve que aguantarme las ganas de reír, cuando vi que soltó bruscamente la galleta que tenía en la mano— ¿De verdad ella dijo eso? —Preguntó con voz estrangulada.
Asentí sin decir nada más, sintiendo una punzada de culpa. Porque sabía que él haría algo en mi lugar, ya que nadie tenía derecho a meterse con su amor por la comida, todos lo sabíamos.  Incluso, mi tonta hermana, pero él no sabía que había mentido y ella tampoco. Nunca se enterarían. En cierto modo, ella se merecía un castigo por hacerme un fastidio mi fiestita.
Así que, hice caso omiso, cuando vi que él se acercó disimuladamente y tiró una de sus coletas. Más aún, cuando vi que ella dijo: — ¡Estúpido! —Esa nueva palabra adquirida que mis padres no la dejaban usar—Esta me la vas a pagar.
Y, luego, cuando papá comenzó a regañarla— ¡Gemma! ¿Qué acordamos con mamá?
Me subí a una de las banquetas junto a la barra, observando a las camareras corretear de un lado a otro. Caroline, la más joven y más bonita de todas, se acercó y me preguntó si quería algo. La verdad era que no, pero no quería estar sentado con los demás. Todos los que estaban festejando conmigo eran más amigos de mi hermana que míos y, además, esperaba a alguien especial.
Así que, cuando tocaron mi hombro, volteé esperando encontrarme con ese alguien. Los ojos chocolate de una niña de cabellos largos, no mucho más grande que yo, me miraron furiosos, dejándome en shock. No era ni con los ojos cerrados parecida a quien esperaba, pero algo de ella la hacía más especial para mí.

Sinopsis

Harry Styles, el chico más coqueto de toda Santa Bárbara, siempre estuvo seguro de algo. No quiere tener una vida ordinaria como la de sus padres. Con un plan magnifico para su—posiblemente—último verano antes de marcharse hacia alguna universidad,  decide hacerle frente a sus sueños…
Entonces, su camino se cruza con el de Mackenzie Lane. Una chica con los pantalones bien puestos y la mente centrada en todo, excepto en el amor. Un polo que no le puede causar problemas, pero que de cualquier manera logra meterse bajo su piel.
Así que, su dilema es, << ¿Qué es lo que realmente quiero?>>